Señora noche

Noche sola. Cual luna. ¿Dónde se esconderá el sol?
Noche larga, con camas pequeñas, con dos camas vacías.

Hablar con la vida

-Por favor, limpia.
Por favor, recoge.
Por favor, ordena.
Por favor, estudia.
Por favor, ven.
Por favor, tráeme.
Por favor, dame.
Por favor, escribe.
Por favor, borra.
Por favor, vuelve a escribir.
Por favor, no salgas de aquí.
Por favor, sal a jugar.
Por favor, llora.
Por favor, duerme.
Por favor, ríe.
Por favor, sueña.
Por favor, grita.
Por favor, susurra.
Por favor, abrígate.
Por favor, apaga la luz.
Por favor, enciéndete.
Por favor, relájate.
Por favor, diviértete.
Por favor, vuelve a estudiar.
Por favor, ríete más, que lloras poco.
Por favor, canta.
Por favor, no desafines.
Por favor, déjame.
Por favor, vuelve.
Por favor, cuéntame un chiste.
Por favor, dame un empujoncito.
Por favor, baila.
Por favor, tírate.
Por favor, cáete.
Por favor, corre.
Por favor, ahora camina.
-Por ti lo que sea, vida. Que el tiempo contigo, se me pasa volando.

Reducción al absurdo

Está todo tan podrido que las mariposas parecen sosas.
Pero a la noche, mariposas saladas.
Fiebre en la ciudad.
Neón de luces, luchando con el brillo de la luna.

Luego de nuevo, muerte al mediodía
de un corazón
sin dueño fijo
que busca ladrones,
o quizá al mejor postor.

Alguien lo levanta
hacia el cielo despejado,
donde el sol reina.
El sol arde, el cielo arde.
Juntos hacen arder.
Ya tenemos un corazón fogoso.

Es una muerte continua. Una llama continua.
Parece un San Juan infinito. Y el San Juan se celebra.
Ya tenemos un corazón en fiesta.