La niñez de él (Ellos III)

-Me estoy acordando de cuándo eras pequeño.
-¿Porqué?- dijo sonriendo y girándose hacia ella.
-Esa camisa es muy parecida a una que tenías- ella aún miraba hacia el cielo oscuro y despejado- Tengo la imagen de ti grabada en mi mente: doblado de la risa porque me habías placado,- él rió- con tus gafotas casi más grandes que tú. Tu pelo fino y despeinado, con un montón de hierba en la cabeza de haber rodado por el césped. Tu nariz pequeñita y tus ojos brillantes entrecerrados.
-¿Tenía los ojos brillantes?
- Y los tienes, ¿nunca te lo dijo nadie?
-No, no creo que nadie se fijara en mí tan minuciosamente- ella se sonrojó, pero en la oscuridad él no lo apreciaría- aunque claro, tú me conoces más que nadie, supongo que es normal.
-Luís te conoce más que yo.
-¿Luís?- dijo extrañado- ¿Luís?- repitió- ¡Mi relación con Luís no es comparable con la tuya!
-¿No?
-¡No!
- Pero… con Luís también te llevas desde muy pequeños.
-Lo sé… pero.. contigo es distinto. En realidad… eres muy distinta a cualquier otra persona… -realmente no encontraba las palabras para definir con exactitud lo que sentía hacia ella.
Ella lo interpretó mal: -¿Tan rara soy?
-No eres rara, lo que pasa es que… -se quedó pensativo durante unos instantes. Ella permanecía expectante y él lo sabía, por lo que empezó a ponerse nervioso- es que eres… - El chico respiró hondo para reflexionar, y le funcionó: -Eres sumamente especial.

1 comentario:

El enanito del bosque dijo...

:)
me encanta esta historia, en serio