¿De qué me hablarás esta noche?

Acariciaba sus párpados con una toallita, dejándola negra. Aún no había acabado de desmaquillarse los ojos cuándo un TOC resonó en la habitación indicando que algo había atacado la ventana. Se acercó a abrirla, con naturalidad, sin miedo, ya sabía quién iba a estar al otro lado.
-Bajo ahora- le susurró al camuflado en la oscuridad.
Ella acabó de asearse y para despejarse cubrió su cara del agua helada que llenaba sus manos. Se puso una bata blanca, con flores rojas estampadas. Se calzó sus zapatillas marrones disfrutando del roce del terciopelo con sus pies. Bajó y abrió la puerta que daba a su jardín.
Él estaba al pie del limonero, acostado, dejando que su pelo se mezclara con el césped y algunas flores silvestres. Sus manos se entrelazaban sobre su pecho. Llevaba sus deportivas viejas, ya manchadas de tantos partidos, y su pijama azul de ovejitas que a ella le encantaba. Se acomodaba entre las macetas de las flores de colores, colores imposibles de distinguir a las tres de la madrugada, pero que ellos ya habían memorizado a los cinco años puesto que aquel jardín había sido el escenario de todas sus aventuras.
-Bu. - dijo ella interrumpiendo con su rostro la vista de las estrellas. Sujetaba su bata con fuerza, bien con el objetivo de no tener frío o bien con el de que no se descubriera su pijama tan rosa.
Él quitó sus manos de su torso para que ella pudiera apollar la cabeza.
-¿Qué tal la fiesta?
-Bien, pero prefería tu compañía.
-No podías faltar al cumpleaños de Isabel y pasarte la tarde conmigo. Le sentaría mal.
-Está bien. - Carecía ya de fuerzas para discutirle nada.- ¿De qué me hablarás esta noche?
-Pues la verdad hoy lo tenía pensado.
-¿Sí?- se sorprendió.
-Pretendía hablarte de mis sentimientos...creo.
-¿Cómo que crees?
-Es un poco vergonzoso... No son cualquier clase de sentimientos además, hablaría de mis sentimientos hacia tí.
-Vaya, promete...- No estaba segura de querer saber tal cosa.
-Sólo si quieres- dijo acariciándole el pelo.
-Habla.- sentenció.

2 comentarios:

Bágoas dijo...

Cuando se trata de desvestir los sentimientos, las palabras se atragantan. Espero que eso no ocurra aquí y que puedas revelarme lo que oculta el muchacho bajo sus manos entrelazadas, en su pecho.

La ladrona de fotos antiguas. dijo...

Estoy de acuerdo con Paula.
Las palabras se atragantan y tienen miedo de transpasar las barreras de los labios cuando se habla de sentimientos.
Pero siempre hay que tirar pa' alante.