Tartas.

Nos hayábamos entre edificios, buscando el final del callejón. Pregunté con una esperanza clara en mi voz: 
-¿Falta mucho?
-No. Estamos llegando.
Mi amiga no era una mentirosa, pero en ese momento no quería decepcionarme. Supongo que esa fue la razón de ponerme a pensar en tartas, tenía mucho camino por delante.
Para que la tarta salga de buen diente, hay que elaborarla con cuidado, hay que esperar a que la levadura actúe y eso lleva su tiempo. Tiempo al tiempo.
-¡Ey Marco! ¿Y tú por aquí?
Las piernas me temblaron. Aún no tenía la masa de la tarta hecha, no podía meterla en el horno así. Intenté sonreír pero los dientes me entrechocaban porque me había puesto a tiritar. ¿Qué hacer cuándo el tiempo se te adelanta?


1 comentario:

El enanito del bosque dijo...

Suspirar y continuar